Este mes el armenio Shahnour Varinag Aznavourian (Charles Aznavour) cumple 91 años. Sigue cantando y componiendo.
Aznavour ha puesto voz durante años y años a los pensamientos que mucha gente no sabe cómo expresar.
Y, como él dice, sigue siendo "poética y políticamente incorrecto".
Hace unos años tuve el privilegio de conocer a Marco Pannella y saqué la misma conclusión: la vitalidad se alimenta principalmente de inconformismo.
Cuando me da por pensar mal de mí mismo, siento que Aznavour es mucho más joven que yo.
jueves, 7 de mayo de 2015
viernes, 1 de mayo de 2015
Nunca digas
Hoy es el Día del Trabajador.
Estuve visitando en el hospital esta semana a un antiguo acróbata que tuvo que someterse a una operación de columna. Le pusieron cuatro clavos y dos placas de titanio para evitar el riesgo de una parálisis permanente. Tiene 70 años.
Al saber la noticia de la operación, mi impulso fue escribirle a un amigo acróbata, de sólo 16 años, y decirle: "Porfa, cuídate".
En su respuesta mi amigo me explicó que él tiene ya una hernia discal...
No dudo que pueda haber trabajos con mayor desgaste (no sé, minero por ejemplo) o con una tensión psicológica más intensa (tal vez controlador aéreo), pero el trabajo en el circo es el más exigente y esforzado que yo conozco.
¿Por qué? Porque no tiene límites.
Me gusta la canción de Bruno Mars "Never Say You Can´t" y se la quiero dedicar a todos los trabajadores del mundo del circo.
En ella se revela el secreto del combustible que alimenta el motor interno de todo artista circense.
Es un secreto transmitido por generaciones, de padres a hijos: "Nunca digas no puedo".
Yo doy gracias a Dios por mi amistad con las gentes del circo; porque a través de su esfuerzo y su trabajo puedo oír en mi conciencia la voz del Padre celestial, diciéndome también a mí cuando la vida me pone a prueba: "Nunca digas no puedo".
Estuve visitando en el hospital esta semana a un antiguo acróbata que tuvo que someterse a una operación de columna. Le pusieron cuatro clavos y dos placas de titanio para evitar el riesgo de una parálisis permanente. Tiene 70 años.
Al saber la noticia de la operación, mi impulso fue escribirle a un amigo acróbata, de sólo 16 años, y decirle: "Porfa, cuídate".
En su respuesta mi amigo me explicó que él tiene ya una hernia discal...
No dudo que pueda haber trabajos con mayor desgaste (no sé, minero por ejemplo) o con una tensión psicológica más intensa (tal vez controlador aéreo), pero el trabajo en el circo es el más exigente y esforzado que yo conozco.
¿Por qué? Porque no tiene límites.
Me gusta la canción de Bruno Mars "Never Say You Can´t" y se la quiero dedicar a todos los trabajadores del mundo del circo.
En ella se revela el secreto del combustible que alimenta el motor interno de todo artista circense.
Es un secreto transmitido por generaciones, de padres a hijos: "Nunca digas no puedo".
Yo doy gracias a Dios por mi amistad con las gentes del circo; porque a través de su esfuerzo y su trabajo puedo oír en mi conciencia la voz del Padre celestial, diciéndome también a mí cuando la vida me pone a prueba: "Nunca digas no puedo".
martes, 21 de abril de 2015
Max P.
Ayer un niño mató a un profesor e hirió a varias personas en el instituto donde recibía clases. Llegó a clase armado con ballesta, cuchillos y un cóctel molotov...
Desde ese momento, una avalancha de disculpas han intentado sepultar la obviedad de que el Mal existe y que los niños son bien capaces de escogerlo.
La decisión del niño aparece empujada por series televisivas, brotes sicóticos, o cualquier cosa más digerible para nosotros que aceptar que lo hizo porque quiso hacerlo.
Hay que racionalizar lo ocurrido y aproximarlo lo más posible a la categoría de "accidente", más que lamentable pero menos sobrecogedor.
En esta sociedad inmadura en la que vivimos, seguimos viendo en la infancia y la primera juventud una Arcadia feliz, Los años nos alejan de ella, pero seguimos intentando alcanzarla e imaginándola como nunca fue
Seguro que aún no es tarde para que Max arroje las malas hierbas de su vida, pero será imposible que lo haga si seguimos hurtándole las llaves del jardín.
Desde ese momento, una avalancha de disculpas han intentado sepultar la obviedad de que el Mal existe y que los niños son bien capaces de escogerlo.
La decisión del niño aparece empujada por series televisivas, brotes sicóticos, o cualquier cosa más digerible para nosotros que aceptar que lo hizo porque quiso hacerlo.
Hay que racionalizar lo ocurrido y aproximarlo lo más posible a la categoría de "accidente", más que lamentable pero menos sobrecogedor.
En esta sociedad inmadura en la que vivimos, seguimos viendo en la infancia y la primera juventud una Arcadia feliz, Los años nos alejan de ella, pero seguimos intentando alcanzarla e imaginándola como nunca fue
Seguro que aún no es tarde para que Max arroje las malas hierbas de su vida, pero será imposible que lo haga si seguimos hurtándole las llaves del jardín.
miércoles, 8 de abril de 2015
¡Mentira!
Hoy es el Día Internacional del Pueblo Gitano.
En la versión online del diccionario de la Real Academia de la Lengua todavía se lee en su cuarta definición de gitano: "que estafa u obra con engaño".
En la versión en papel los académicos han intentado ser más finos filipinos y definen al gitano como "trapacero" (o sea, lo mismo: tramposo, engañador...)
Somos lo que creemos que somos; y, muchas veces, creemos que somos lo que nos dicen que somos.
Mi abuelo era gitano.
Mi abuelo no era trapacero.
Mi padre no es trapacero.
Yo no soy trapacero.
En la versión online del diccionario de la Real Academia de la Lengua todavía se lee en su cuarta definición de gitano: "que estafa u obra con engaño".
En la versión en papel los académicos han intentado ser más finos filipinos y definen al gitano como "trapacero" (o sea, lo mismo: tramposo, engañador...)
Somos lo que creemos que somos; y, muchas veces, creemos que somos lo que nos dicen que somos.
Mi abuelo era gitano.
Mi abuelo no era trapacero.
Mi padre no es trapacero.
Yo no soy trapacero.
lunes, 16 de marzo de 2015
Nos faltan gaullistes aquí
Creo que aún no se ha escrito lo suficiente sobre el paralelismo entre el presidente Suáerez y el general De Gaulle.
En esta hora de crisis global en la política española, cuando los grandes partidos tradicionales tiemblan y surgen nuevos proyectos populistas como Podemos o Ciudadanos, se echa de menos la presencia de una fuerza política integradora que pilote la transición hacia una nueva época.
Lo supieron hacer muy bien el presidente Suárez (pese a la fragilidad de los partidos que presidió, UCD y el CDS) y el general De Gaulle (que solamente fundó un efímero partido entre 1947 y 1955). Ambos lideraron situaciones de crisis teniendo las ideas claras sobre a dónde querían llegar, suscitando complicidades desde plataformas meramente funcionales y muy abiertas.
Las características que hicieron del "gaullismo" una solución viable fueron básicamente éstas: 1. Ninguna complicidad con soluciones no democráticas. 2. Devolución de la confianza en el futuro individual y colectivo ("grandeur"). 3. Altura moral para solicitar esfuerzos. 4. Conciencia de las prioridades sociales ("gaullismo social / de izquierda").
El problema que tenemos en España es que la persona que podía liderar un programa así falleció sin herederos de su obra política. No hay suaristas en España; y si los hay, son meros nostálgicos de la transición o de los años del radicalismo cedesista.
Así que el trabajo inacabado iniciado por el presidente Suárez puede implosionar por una combinación de crisis económica, corrupción, tensiones territoriales y populismos extremistas.
Como persona ampliamente liberal, confiado en que la democracia es "el peor de los sistemas inventados por el hombre, excepto todos los demás que fueron experimentados en la historia", aún mantengo la esperanza en una solución reformista. Pero ya está tardando.
En esta hora de crisis global en la política española, cuando los grandes partidos tradicionales tiemblan y surgen nuevos proyectos populistas como Podemos o Ciudadanos, se echa de menos la presencia de una fuerza política integradora que pilote la transición hacia una nueva época.
Lo supieron hacer muy bien el presidente Suárez (pese a la fragilidad de los partidos que presidió, UCD y el CDS) y el general De Gaulle (que solamente fundó un efímero partido entre 1947 y 1955). Ambos lideraron situaciones de crisis teniendo las ideas claras sobre a dónde querían llegar, suscitando complicidades desde plataformas meramente funcionales y muy abiertas.
Las características que hicieron del "gaullismo" una solución viable fueron básicamente éstas: 1. Ninguna complicidad con soluciones no democráticas. 2. Devolución de la confianza en el futuro individual y colectivo ("grandeur"). 3. Altura moral para solicitar esfuerzos. 4. Conciencia de las prioridades sociales ("gaullismo social / de izquierda").
El problema que tenemos en España es que la persona que podía liderar un programa así falleció sin herederos de su obra política. No hay suaristas en España; y si los hay, son meros nostálgicos de la transición o de los años del radicalismo cedesista.
Así que el trabajo inacabado iniciado por el presidente Suárez puede implosionar por una combinación de crisis económica, corrupción, tensiones territoriales y populismos extremistas.
Como persona ampliamente liberal, confiado en que la democracia es "el peor de los sistemas inventados por el hombre, excepto todos los demás que fueron experimentados en la historia", aún mantengo la esperanza en una solución reformista. Pero ya está tardando.
lunes, 2 de marzo de 2015
Valió la pena, D. Francisco
"Méndez se llevó la mano al bolsillo mientras caía sobre la sucia calzada. Tal vez intentaba encontrar en él un arma, un libro olvidado o un recuerdo que le demostrara que, al fin y al cabo, todo había valido la pena" (Peores maneras de morir, 2013).
Esta noche falleció D. Francisco González Ledesma (1927). Nunca lo conocí en persona pero sí a través de sus obras.
Yo he sido uno más en las legiones de lectores de sus novelas e incluso de niño temblé leyendo los cómics del Inspector Dan, que él también escribía.
Me enseñó cosas importantes el Sr. González Ledesma. Básicamente, a entender a las personas y, porqué no, a amarlas.
Por ejemplo, siempre me dio apuro reconocer la maldad en el otro. El Sr. González Ledesma me ayudó a desprenderme de mis escrúpulos un tanto hipócritas. Ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, aunque es cierto que hay muy buena gente y personas en verdad diabólicas. La naturaleza humana es poliédrica y su percepción caleidoscópica.
Aunque creció siendo de izquierdas, D. Francisco tuvo muy buena amistad con otro hombre que sabía mucho sobre la complejidad de la condición humana, el presidente Suárez. En uno de sus encuentros frecuentes en Moncloa, el presidente Suárez le confesó: "Cada día me apunto lo que he hecho mal, yo no estoy preparado para esto".
Es cierto que ya no podremos tener al Sr. González Ledesma como cronista de la Barcelona del futuro ni protector de los perdedores que la habiten. Pero confío que sus novelas aún seguirán ayudando a las generaciones venideras a seguir su ejemplo, a respetar y amar la condición humana y a valorar a las personas con conciencia, como el presidente Suárez, quien perdió su casa, hipotecada para pagar el tratamiento médico de su esposa; o como el propio D. Francisco, capaz de renunciar a un trabajo millonario como abogado defendiendo a los poderosos, para ganar cinco mil pesetas mensuales defendiendo la verdad desde la oscura redacción de un diario de corta tirada.

Esta noche falleció D. Francisco González Ledesma (1927). Nunca lo conocí en persona pero sí a través de sus obras.
Yo he sido uno más en las legiones de lectores de sus novelas e incluso de niño temblé leyendo los cómics del Inspector Dan, que él también escribía.
Me enseñó cosas importantes el Sr. González Ledesma. Básicamente, a entender a las personas y, porqué no, a amarlas.
Por ejemplo, siempre me dio apuro reconocer la maldad en el otro. El Sr. González Ledesma me ayudó a desprenderme de mis escrúpulos un tanto hipócritas. Ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, aunque es cierto que hay muy buena gente y personas en verdad diabólicas. La naturaleza humana es poliédrica y su percepción caleidoscópica.
Aunque creció siendo de izquierdas, D. Francisco tuvo muy buena amistad con otro hombre que sabía mucho sobre la complejidad de la condición humana, el presidente Suárez. En uno de sus encuentros frecuentes en Moncloa, el presidente Suárez le confesó: "Cada día me apunto lo que he hecho mal, yo no estoy preparado para esto".
Es cierto que ya no podremos tener al Sr. González Ledesma como cronista de la Barcelona del futuro ni protector de los perdedores que la habiten. Pero confío que sus novelas aún seguirán ayudando a las generaciones venideras a seguir su ejemplo, a respetar y amar la condición humana y a valorar a las personas con conciencia, como el presidente Suárez, quien perdió su casa, hipotecada para pagar el tratamiento médico de su esposa; o como el propio D. Francisco, capaz de renunciar a un trabajo millonario como abogado defendiendo a los poderosos, para ganar cinco mil pesetas mensuales defendiendo la verdad desde la oscura redacción de un diario de corta tirada.

viernes, 20 de febrero de 2015
Elijo devolverlo
Siempre he pensado que las ideas liberales deben estar presentes en el debate político en Catalunya y en España.
Cuando era jovencito milité en el partido del presidente Suárez, el CDS, y en los últimos años he tenido el carnet de un pequeño partido liberal, el P-Lib. En ningún caso para hacer "carrera política" sino por un compromiso con mis ideas.
Voy a devolver el carnet del P-Lib.
Los colegas de partido, viendo las dificultades para que las ideas liberales vayan avanzando en estas tierras, se han decantado por la salida libertaria. Es decir, han elegido plantear un órdago a todo el sistema, proponiendo un mundo ideal edificado a la medida de un cierto "snobismo/anarquismo de derechas".
Ellos, como los marxistas e iluminados del siglo pasado, también esperan la revolución.
Yo no.
Yo me siento más identificado con el pensamiento expresado por Raymond Aron:
"Adopté una actitud que ha seguido siendo la mía siempre, con modificaciones según las circunstancias. Esto es, no tengo ningún afecto por los conservadores y los hombres de derechas, estoy en contra de la revolución violenta e intento en un mundo mezquino mejorar lo que se puede mejorar. Es del todo decepcionante, estoy de acuerdo, es del todo decepcionante y lo sé, no es el tipo de cosas que entusiasma a las masas, ni siquiera a los jóvenes..."
En el mundillo liberal hay montones de etiquetas expresando matices ideológicos. El P-Lib ha decidido llamarse ahora Partido Libertario. Quizás mi etiqueta sea la de "liberalismo decepcionante", no lo niego.
Pero si tengo que elegir entre Groucho Marx ("Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros") y Martín Lutero ("No es seguro ni honesto hacer algo contra la conciencia. No puedo hacer otra cosa, ésta es mi postura"), yo lo tengo claro.
Ya he elegido.
Cuando era jovencito milité en el partido del presidente Suárez, el CDS, y en los últimos años he tenido el carnet de un pequeño partido liberal, el P-Lib. En ningún caso para hacer "carrera política" sino por un compromiso con mis ideas.
Voy a devolver el carnet del P-Lib.
Los colegas de partido, viendo las dificultades para que las ideas liberales vayan avanzando en estas tierras, se han decantado por la salida libertaria. Es decir, han elegido plantear un órdago a todo el sistema, proponiendo un mundo ideal edificado a la medida de un cierto "snobismo/anarquismo de derechas".
Ellos, como los marxistas e iluminados del siglo pasado, también esperan la revolución.
Yo no.
Yo me siento más identificado con el pensamiento expresado por Raymond Aron:
"Adopté una actitud que ha seguido siendo la mía siempre, con modificaciones según las circunstancias. Esto es, no tengo ningún afecto por los conservadores y los hombres de derechas, estoy en contra de la revolución violenta e intento en un mundo mezquino mejorar lo que se puede mejorar. Es del todo decepcionante, estoy de acuerdo, es del todo decepcionante y lo sé, no es el tipo de cosas que entusiasma a las masas, ni siquiera a los jóvenes..."
En el mundillo liberal hay montones de etiquetas expresando matices ideológicos. El P-Lib ha decidido llamarse ahora Partido Libertario. Quizás mi etiqueta sea la de "liberalismo decepcionante", no lo niego.
Pero si tengo que elegir entre Groucho Marx ("Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros") y Martín Lutero ("No es seguro ni honesto hacer algo contra la conciencia. No puedo hacer otra cosa, ésta es mi postura"), yo lo tengo claro.
Ya he elegido.
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