Mañana hará 498 años que un joven monje alemán escribió lo que tenía en su mente y en su corazón. Agarró un martillo y se dirigió hacia la capilla del campus universitario, clavó el documento que había redactado en el panel de anuncios de la puerta y dejó que las cosas ocurrieran. Y ocurrieron. La Iglesia en Occidente inició un proceso de reforma que, con mayor o menor fortuna, marcó para siempre al cristianismo. La inmensa mayoría de gestos amables del actual Papa Francisco, por ejemplo, ya han sido concretados en acciones en muchas de las comunidades reformadas. Y la cultura y sociedad de los países donde la Reforma logró una mayor implantación se han visto marcadas para siempre por esta experiencia.
¿Qué ha ocurrido en nuestro país? Poco, casi nada. Hubo intentos de reformar la Iglesia pero no pudieron arraigar por la acción combinada del poder político y eclesiástico. Con la Revolución Gloriosa y al amparo del incipiente liberalismo surgieron las primeras comunidades protestantes organizadas, que resistieron la secular intolerancia hispánica hasta que la actual democracia les dio plena carta de legalidad. Su influencia social sin embargo ha sido muy limitada.
¿Qué hemos perdido los catalanes y los españoles al tener un cristianismo reformado tan débil? Bueno, probablemente muchas cosas, pero me gustaría simbolizarlas en una: hemos perdido nuestra capacidad de arrepentimiento.
La tradición del catolicismo romano ha sido llamar a los fieles a confesar sus pecados y arrepentirse de ellos. Pero esa dura vivencia se ha ido eludiendo de una u otra forma. En tiempos de Lutero, pagar una cantidad de dinero te garantizaba un perdón sin arrepentimiento. Por ejemplo, en la propia Iglesia donde Lutero clavó sus tesis se conservaban supuestamente 19.013 reliquias de lo más diverso: frascos con leche de la virgen María, paja del pesebre donde nació Jesús o el cadaver de un niño inocente asesinado por Herodes. Así hasta casi dos mil supuestas reliquias. Un donativo a la Iglesia significaba ganar cien días de perdon por cada reliquia, así que donar en Wittemberg garantizaba un millón novecientos mil días menos de presencia del alma en su prisión provisional (purgatorio).
Peor aún era la venta ambulante de un perdón definitivo que comercializaban mercaderes como Johann Tetzel. Con los documentos que Tetzel vendía, exhibidos en el momento de la confesión, ya no era necesario arrpentimiento alguno pues el perdón total y definitivo estaba certificado para su propietario por el mismo Papa de Roma.
La idea de que el perdón se puede comprar y que el arrepentimiento no es necesario ha empapado toda nuestra cultura. No tanto porque el catolicismo romano la haya seguido sosteniendo (que no lo ha hecho) sino porque es una idea que nunca ha sido denunciada. Así, los poderosos se han creído con derecho a la impunidad, confiados en que el dinero lo puede comprar todo. El mandato profético a denunciar las injusticias y llamar al arrepentimiento no ha tenido en nuestro país altavoces potentes en la Iglesia establecida.
Casi quinientos años después del atrevimiento de Lutero nuestra sociedad sigue resintiéndose de la falta de valor para echar una mirada interior a nuestras propias acciones y convicciones y ser consecuentes.
viernes, 30 de octubre de 2015
viernes, 16 de octubre de 2015
Lo esencial y lo accesorio
Renoir fue grande. Subido a la cresta de la ola de las corrientes pictóricas de su tiempo, gozó en vida de prestigio y de un considerable fortunón. Los últimos años de su carrera sin embargo se deslizó por la pendiente de la comodidad artística y creativa, empujado por problemas de salud.
Desde hace mucho tiempo existe una campaña contra Renoir a cargo de activistas partidarios de concienciar a la sociedad sobre la autenticidad del arte. Las obras del último Renoir, expuestas en muchos museos, no son un producto artístico. Al menos eso es lo que dicen los activistas y muchos críticos de arte les dan la razón. Se trata de meros productos comerciales.
No siempre las cosas están tan claras. ¿Dónde está el límite entre lo artístico y lo exclusivamente comercial? Yo, que amo un espectáculo tan genuino como es el circo, encuentro cada vez más inciertos esos límites.
Los circos pequeños y familiares han recibido como un mazazo la amputación progresiva de una de sus principales actividades creativas: los números con animales artistas. Un circo grande puede sustituir esos números por otros números contratados, que sean igualmente deslumbrantes en calidad, belleza o riesgo. Pero un circo pequeño tiene ya en principio que mantener a los animales, que no están autorizados a actuar, pero que son como parte de la familia. ¿De dónde obtendrá el dinero para además contratar nuevos números?
Así, ¿qué alternativas le quedan entonces al circo familiar? Una es convertir a todos los miembros de la familia en multiartistas, empleando a tope toda la energía física y mental, la creatividad y el ingenio. La otra, ofrecer cualquier cosa, aunque no sea circo, siempre que atraiga la atención y lleve público a los asientos: personajes de circo o televisión, ingenios mecánicos, réplicas de musicales, etc.
Por lo general se opta por una vía media: esforzarse a tope por elevar la calidad de lo que se sabe hacer, explorando nuevas habilidades, y a la vez incorporando reclamos que no son de circo.
La actitud purista e intransigente de los anti-Renoir creo que no puede trasladarse al mundo del circo. Mientras haya profesionales que ponen diariamente su vida en riesgo por el "más difícil todavía", nunca haré una mala crítica a espectáculo alguno por un quítame allá esas pajas (o esos Minions).
Desde hace mucho tiempo existe una campaña contra Renoir a cargo de activistas partidarios de concienciar a la sociedad sobre la autenticidad del arte. Las obras del último Renoir, expuestas en muchos museos, no son un producto artístico. Al menos eso es lo que dicen los activistas y muchos críticos de arte les dan la razón. Se trata de meros productos comerciales.
No siempre las cosas están tan claras. ¿Dónde está el límite entre lo artístico y lo exclusivamente comercial? Yo, que amo un espectáculo tan genuino como es el circo, encuentro cada vez más inciertos esos límites.
Los circos pequeños y familiares han recibido como un mazazo la amputación progresiva de una de sus principales actividades creativas: los números con animales artistas. Un circo grande puede sustituir esos números por otros números contratados, que sean igualmente deslumbrantes en calidad, belleza o riesgo. Pero un circo pequeño tiene ya en principio que mantener a los animales, que no están autorizados a actuar, pero que son como parte de la familia. ¿De dónde obtendrá el dinero para además contratar nuevos números?
Así, ¿qué alternativas le quedan entonces al circo familiar? Una es convertir a todos los miembros de la familia en multiartistas, empleando a tope toda la energía física y mental, la creatividad y el ingenio. La otra, ofrecer cualquier cosa, aunque no sea circo, siempre que atraiga la atención y lleve público a los asientos: personajes de circo o televisión, ingenios mecánicos, réplicas de musicales, etc.
Por lo general se opta por una vía media: esforzarse a tope por elevar la calidad de lo que se sabe hacer, explorando nuevas habilidades, y a la vez incorporando reclamos que no son de circo.
La actitud purista e intransigente de los anti-Renoir creo que no puede trasladarse al mundo del circo. Mientras haya profesionales que ponen diariamente su vida en riesgo por el "más difícil todavía", nunca haré una mala crítica a espectáculo alguno por un quítame allá esas pajas (o esos Minions).
martes, 22 de septiembre de 2015
Renovarse o...
En estos últimos días de campaña electoral al Parlament de Catalunya las calles del barrio donde viven mis padres han amanecido empapeladas de carteles anunciando un concierto del Dúo Dinámico. Sí, 57 años después de su primera actuación, Manolo y Ramón siguen cantando.
Una de sus más
conocidas melodías fue la que le hizo ganar en 1966 el Festival del
Mediterráneo al grandioso Bruno Lomas: "Como ayer". Su letra muy bien podía haberla tarareado
el presidente Rajoy durante el míting que dio ayer en Reus, mi ciudad. Ninguna idea
nueva para ofertar a la sociedad catalana. Su frase:
"Hay una Cataluña mayoritaria que ama a su tierra y por
eso no quiere verla amputada ni de España ni de Europa".
Me apena ver que este hombre
no ha entendido nada de lo que está pasando en Catalunya.
El ayer ya nunca
volverá porque ya nada es igual. Si no se ensayan otras formas de convivencia distintas a las ya agotadas, el independentismo será imbatible a medio plazo.
Los que seguimos creyendo en la viabilidad de las Españas no tenemos puesta la vista sólo en el 27-S, sino que miramos más allá, a diciembre, en la confianza que la sociedad española jubile y mande a su casa al presidente Rajoy.
Porque si España se empecina en renovarle la confianza al genio compostelano, entonces sí que apaga y vámonos...
Porque si España se empecina en renovarle la confianza al genio compostelano, entonces sí que apaga y vámonos...
martes, 25 de agosto de 2015
No se irán
Sargis (en el centro de la foto) vive en el norte de Irak y es scout. Sus antepasados fueron los asirios, los constructores de toda una civilización.
Sargis es cristiano y canta en el coro de su parroquia, la Iglesia de María Virgen. Es diácono y sirve a su comunidad.
Su compromiso con los derechos civiles le ha llevado al activismo político desde las filas del Movimiento Democrático Asirio.
La vida de Sargis está en peligro pues ISIS y otros fanáticos varios, con la complicidad de varios gobiernos, están cometiendo atrocidades muy cerca de donde él vive.
Hoy nos escribíamos y yo le decía que debería cuidarse y pensar si no sería mejor tomar las maletas y salir de allí. Esto es lo que me respondía:
"Nosotros permaneceremos en Irak y resistiremos porque somos la población original de Irak. Somos iraquíes y no saldremos de nuestra civilización, nuestra Historia y nuestras Iglesias".
Que Dios le proteja a él, a su familia y a sus vecinos, y nos abra a nosotros los ojos para que veamos lo que está sucediendo en Oriente Próximo y alcemos la voz en defensa de la libertad de todos los Hijos de Dios.
(En el vídeo, la agrupación scout de Sargis jugando al aire libre)
miércoles, 12 de agosto de 2015
Pioneros de la reconciliación (II)
En mi anterior entrada en este blog lamentaba el desdén de la "intelligentsia" de la España liberal (los "progres" de la época) ante la mano tendida por el cristianismo protestante en el siglo XIX.
Me gustan los ejercicios de Historia-ficción, así que la siguiente y muy lógica pregunta sería ésta: ¿qué hubiera ocurrido si se hubiera producido una entente entre carlistas y protestantes?
Bien analizado, no parece una sugerencia tan descabellada.
La Iglesia católico romana utilizaba al carlismo como punta de lanza en la defensa de sus intereses, pero en todo momento procuraba estar a bien con la élite gobernante isabelina.
La Iglesia Española Reformada Episcopal se proclamaba continuadora de la Iglesia española, visigoda y mozárabe. No reclamaba novedad teológica alguna sino que pretendía ser la genuina manifestación de una Iglesia española purificada de errores doctrinales y de complicidades con el poder temporal.
Carlistas y reformados compartían un legitimismo que les motivaba.
En Centroeuropa las masas campesinas fueron las que hicieron posible la apuesta de los príncipes luteranos por la Reforma.
En Inglaterra fueron también los campesinos de las tierras comunales quienes vieron con más recelo la revolución puritana, en la añoranza de una monarquía que garantizase sus derechos históricos y que en la figura de Carlos I resultó demasiado titubeante.
El general Prim, al triunfar la Revolución Gloriosa de 1868, se reunió con Juan Bautista Cabrera (quien sería el primer obispo no católico romano de España) y le dijo que ya podía sentirse libre para recorrer España con la Biblia bajo el brazo.
Si las masas populares atraídas por el carlismo se hubieran propuesto no solamente purificar la vida política sino también purificar la Iglesia, al estilo del jansenismo del siglo anterior, España habría tenido su propio camino hacia la modernidad. Un camino marcado por el diálogo entre Tradición y Progreso en lugar de la imposición de soluciones maximalistas y excluyentes.
El apretón de manos entre Prim y Cabrera fue importante pero un abrazo entre Cabrera y Juan de Borbón y Braganza (Juan III) hubiera cambiado por completo nuestra Historia.
lunes, 10 de agosto de 2015
Pioneros de la reconciliación
En la España del siglo XIX ser fiel a las propias creencias religiosas significaba oponerse al liberalismo. La Iglesia Católica se comportaba como un bastión de la contrarrevolución y un enemigo férreo de toda doctrina liberal.
Por su parte, el liberalismo no podía entenderse sin su componente anticlerical. No había enemigo mayor para su causa que los predicadores que adoctrinaban a las masas en la añoranza del Antiguo Régimen.
El choque entre carlistas y liberales marcaría toda la Historia de la España decimonónica.
Estuve visitando este fin de semana el Museo del Carlismo en Estella. Un lugar extraordinario, didáctico y apasionante, aunque eché en falta más información sobre la evolución ideológica del carlismo.
El Concilio Vaticano II significó una sacudida para los legitimistas: de pronto entraban nuevos aires de libertad por las ventanas del catolicismo romano que revolucionarían su entendimiento de la fe.
Los carlistas consecuentes evolucionaron hacia un progresismo filosocialista de la mano del pretendiente Don Carlos Hugo, a la vez que el liberalismo había mutado ya su anticlericalismo en una laicidad no beligerante (al menos en apariencia).
Pensaba en todo esto mientras me preparaba para predicar en la Iglesia anglicana de Pamplona, territorio carlista por excelencia.
¿Cuáles fueron los orígenes del anglicanismo autóctono español? Un íntento por reconciliar Tradición y Progreso.
Juan Bautista Cabrera y los demás iniciadores de la Iglesia Española Reformada Episcopal querían construir un cristianismo que tuviese por enemigo no al liberalismo sino a la ignorancia espiritual. Un cristianismo arraigado en una tradición mucho más antigua que la Imperial e inquisitorial: el cristianismo de la antigua Iglesia española visigoda y mozárabe.
Tristemente, la España liberal no entendió el supremo esfuerzo de Cabrera y los suyos por reconciliar una fe sincera con el mundo moderno. Si el carlismo podía ser intransigente resultó serlo más aún el grosero anticlericalismo, incapaz de distinguir los matices entre las diferentes manifestaciones del cristianismo. La mano tendida por los anglicanos españoles fue acogida con educada indiferencia, cuando no desdén, por la "intelligentsia" de la España liberal, y este hecho está entre las causas que impidieron detener el horror de nuestra Guerra Civil.
Aunque fracasaron en su intento, me siento orgulloso de ser miembro de la Iglesia Española Reformada Episcopal y descendiente espiritual de aquellos esforzados pioneros de la reconciliación.
sábado, 1 de agosto de 2015
In memoriam
Algo se vuelve clásico cuando coincide con la imagen ideal que tenemos de las cosas.
Por ejemplo, el Partenón es todo un clásico porque cuando pensamos en columnas se nos viene a la mente la figura de un templo griego sobre un monte.
La 5ª sinfonía de Beethoven lo es porque la música que viene a nuestra mente cuando pensamos en una orquesta sinfónica es ese inolvidable "tatatachán".
Para todos los que fuimos sus alumnos, profesor-profesor, lo que se dice un maestro de verdad, lo era el profesor Cosials; todo un clásico.
Si se espera de un maestro que sea un buen pedagogo, que contagie el amor por la cultura y el aprendizaje, y a la vez que sea un buen mentor y consejero en la aventura de la vida, todo eso lo cumplía sobradamente el profesor Cosials.
Además, daba su tiempo a la educación más allá de los límites de una jornada laboral standar, promoviendo el teatro entre sus alumnos, el cine-club, la creación literaria, la música...
No tengo ni idea de cómo se las habría apañado para que la actual generación se interesase por el visionado de "Fresas Salvajes", pero seguro que lo habría conseguido, como lo consiguió con nosotros.
La historia de Bergman sobre el viejo profesor que se reconcilia con la vida era una de las películas favoritas del señor Cosials.
En una de sus escenas, la del almuerzo, se puede escuchar este poema:
¿Dónde está el amigo que busco por doquiera?
Cuando apunta el día
mi inquietud también aumenta,
cuando el día muere lo busco todavía.
Aunque el corazón me abraza
yo voy siguiendo sus huellas
en cualquier brote de vida,
el aroma de la flor,
la esbeltez de la espina;
en el suspiro que lanzo
y en el aire que respiro
está presente su amor
y oigo cantar su voz en el viento...
Ayer ese Amigo llamó al profesor Cosials a su hogar definitivo, añadiendo a su biografía el sello que hace incuestionable su condición de clásico; la inmortalidad.
Gracias profesor Cosials por tanto.
Por ejemplo, el Partenón es todo un clásico porque cuando pensamos en columnas se nos viene a la mente la figura de un templo griego sobre un monte.
La 5ª sinfonía de Beethoven lo es porque la música que viene a nuestra mente cuando pensamos en una orquesta sinfónica es ese inolvidable "tatatachán".
Para todos los que fuimos sus alumnos, profesor-profesor, lo que se dice un maestro de verdad, lo era el profesor Cosials; todo un clásico.
Si se espera de un maestro que sea un buen pedagogo, que contagie el amor por la cultura y el aprendizaje, y a la vez que sea un buen mentor y consejero en la aventura de la vida, todo eso lo cumplía sobradamente el profesor Cosials.
Además, daba su tiempo a la educación más allá de los límites de una jornada laboral standar, promoviendo el teatro entre sus alumnos, el cine-club, la creación literaria, la música...
No tengo ni idea de cómo se las habría apañado para que la actual generación se interesase por el visionado de "Fresas Salvajes", pero seguro que lo habría conseguido, como lo consiguió con nosotros.
La historia de Bergman sobre el viejo profesor que se reconcilia con la vida era una de las películas favoritas del señor Cosials.
En una de sus escenas, la del almuerzo, se puede escuchar este poema:
¿Dónde está el amigo que busco por doquiera?
Cuando apunta el día
mi inquietud también aumenta,
cuando el día muere lo busco todavía.
Aunque el corazón me abraza
yo voy siguiendo sus huellas
en cualquier brote de vida,
el aroma de la flor,
la esbeltez de la espina;
en el suspiro que lanzo
y en el aire que respiro
está presente su amor
y oigo cantar su voz en el viento...
Ayer ese Amigo llamó al profesor Cosials a su hogar definitivo, añadiendo a su biografía el sello que hace incuestionable su condición de clásico; la inmortalidad.
Gracias profesor Cosials por tanto.
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