El pasado sábado estuve participando en el congreso de un pequeño partido liberal español, el P-Lib. Tengo el honor de ser parte de su Ejecutiva prácticamente desde su fundación.
Estoy satisfecho de cómo fue todo, creo que las cosas se están haciendo bien.
No es fácil ser liberal en España. Han sido muchos años de lavado de cerebro en beneficio de soluciones mágicas para cada problema, de mantener en el olvido conceptos como "responsabilidad", de mucho Estado supuestamente benefactor y de la supuesta gratuidad de sus servicios, etc.
La frase del presidente Kennedy
"No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país", sigue siendo en España, más que un mandato, una utopía.
Pero bueno, liberales "haberlos, haylos"; y creo que tenemos futuro como alternativa política porque el único cambio posible es un cambio hacia una mayor libertad y responsabilidad para cada persona.
ABORTO
En el congreso del P-Lib abordamos muchos temas, tal vez demasiados en una agenda muy apretada; pero me dejó un sabor de boca agridulce la forma en que tratamos los temas del aborto y la organización del Estado.
Como tantas veces en el mundo liberal, el debate del aborto se volvió esencialista y las posturas "provida" y "proelección" se mantuvieron en sus trece.
Para evitar tensiones, una buena parte de los miembros de la dirección, aún siendo "proelección", propusieron no ahondar en la brecha y evitar que el partido adoptase una postura oficial en uno u otro sentido, al menos durante los próximos diez años.
El propósito era hacer del P-Lib un partido amable también para los liberales provida, pero impidiendo que un posible ingreso de muchos de ellos en el P-Lib derivase incontroladamente en la asunción completa de una agenda propia de los grupos más conservadores de nuestra sociedad.
Yo mismo apoyé este planteamiento prudente, que sin embargo acabó no gustando a casi nadie y fue rechazado, manteniéndose la tradicional postura proelección del P-Lib, con respeto total a la libertad de conciencia de sus miembros.
¿Por qué digo que el debate me dejó un sabor agridulce? Porque me sonó a rancio e importado de otras culturas.
Un análisis frío de los resultados de las legislaciones sobre el aborto en Europa indica que los países con menos abortos por nacimiento son tanto los más permisivos como los más prohibitivos (Holanda e Irlanda).
Yo estoy a favor de la vida pero toda postura provida bien informada debe ser sensibles al hecho que sólo con una legislación penalizadora no se consigue que el aborto disminuya; en todo caso, lo vuelve clandestino y pone en peligro la vida de las embarazadas que persisten en su propósito de abortar.
Creo que debemos defender la vida del no nacido, la de las madres y la libertad de conciencia de todos los implicados (uno de los mayores legados para nuestros descendientes). Eso significa que conceptos como "prohibición" o "sanción penal" no deberían monopolizar una argumentación provida sólida.
ORGANIZACIÓN DEL ESTADO
El tema de la organización del Estado resulta tan complejo que el congreso del P-Lib volvió a pasar por él de puntillas.
Al igual que en el tema del aborto, las posturas esencialistas desvirtúan el debate en lugar de enriquecerlo. Aquéllos que rechazan cualquier nacionalismo cierran los ojos ante un sentimiento imposible de legislar o regular pero bien presente en nuestra sociedad. Además tal sentimiento ha sido compartido por muchos liberales hasta el punto que en el siglo XIX nacionalismo y liberalismo hicieron su camino de la mano.
Por otro lado quienes sí hacen gala de su nacionalismo en un partido de ámbito estatal suelen ser los nacionalistas españoles, que llaman a su nacionalismo "patriotismo". Esto deja un panorama muy poco equilibrado a la hora de afrontar con eficacia un debate sobre la forma de Estado en el interior del partido, pues los nacionalistas de las diferentes comunidades de España no tienen voz en este debate y no pueden aportar sus argumentos más que a través de interpretaciones de terceros.
Puesto que el P-Lib mantiene una actitud avanzada en muchas de sus propuestas, espero que el el futuro profundice en su liberalismo y siga caminando por la senda federal.
Los federalistas decían "si no hay acuerdo, no hay libertad". El malestar autonómico no se solucionará con más Estado ni con más centralismo, sino con acuerdos que impliquen menos Estado y más libertad para todos.
CHEQUE ESCOLAR Y SANITARIO
Un apunte más respecto a nuestra situación de crisis económica y global. El liberalismo tiene alternativas para combatir la pobreza y garantizar una mejor sanidad y una mejor educación.
Los países nórdicos, que experimentaron por muchos años con la socialdemocracia, corrigieron el rumbo de forma que hoy en día pueden ofrecernos la mejor herencia de un sistema imposible.
Suecia ha descentralizado localmente su sistema de salud e implantado el "cheque sanitario", incrementando así el esmero y profesionalidad en la atención sanitaria a cualquier usuario y la medicina preventiva como método para reducir costes. No se ha recurrido al copago.
También Suecia ha empezado a implantar el "cheque escolar", aunque es su vecina Finlandia quien más brilla en el ámbito de la excelencia educativa.
Finlandia muestras las más altas tasas de calidad educativa sin que el costo por alumno se dispare. Con un cuerpo docente muy preparado y respetado y una cultura del deber frente a la cultura del poco esfuerzo, tenemos mucho que aprender de un sistema como el finlandés (
http://revista.libertaddigital.com/el-exito-finlandes-eficacia-y-cultura-del-deber-1276239427.html).
Hay esperanza de volver al camino del progreso. Los liberales trabajamos para hacer de esta esperanza una realidad.