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domingo, 12 de junio de 2011
Chao SLC
Chao SLC - S: Subjetivismo - L: Legalismo - C: Condenación.
Hoy es Pentecostés, el día en que los cristianos celebramos la llegada del Espíritu de Dios a la vida de los creyentes. Muchas veces cerramos las puertas a Dios porque hemos tenido malas experiencias con la religión (hipocresía, fanatismo) o con nosotros mismos: nos sentimos indignos, culpables, etc. Te invito a que escuches esta canción de un joven anglicano de Chile y abras tu corazón al Espíritu liberador.
viernes, 20 de mayo de 2011
Sigo creyendo
Declan Galbraith ha crecido y se ha apartado de la música hasta acabar sus estudios; pero no se puede negar que ha sido un artista precoz y de carácter. Como dicen por aquí, "quien tuvo, retuvo", así que espero con ilusión su pronto regreso a los escenarios.
Mientras, en esos días de movilizaciones ciudadanas en España, comparto uno de sus primeros éxitos: "Dime por qué".
Como dice la canción, no echemos la culpa a otros, somos nosotros los responsables de cómo va el mundo. El apóstol Pablo decía que no hacía el bien que quería sino el mal que no quería, venga a tropezar en la misma piedra una y otra vez. Pero Dios es el Dios de la segunda oportunidad, y de la tercera, y de la cuarta... Él no ha perdido su fe en nosotros.
Yo tampoco entiendo porqué es tan difícil, pero sigo creyendo en un futuro mejor.
Mientras, en esos días de movilizaciones ciudadanas en España, comparto uno de sus primeros éxitos: "Dime por qué".
Como dice la canción, no echemos la culpa a otros, somos nosotros los responsables de cómo va el mundo. El apóstol Pablo decía que no hacía el bien que quería sino el mal que no quería, venga a tropezar en la misma piedra una y otra vez. Pero Dios es el Dios de la segunda oportunidad, y de la tercera, y de la cuarta... Él no ha perdido su fe en nosotros.
Yo tampoco entiendo porqué es tan difícil, pero sigo creyendo en un futuro mejor.
domingo, 24 de abril de 2011
Verdad que libera
Nuestra razón y nuestra experiencia nos dicen que los muertos no resucitan. Tras la muerte cerebral donamos los órganos porque sabemos que ya no hay marcha atrás. Nunca hemos visto un muerto que haya vuelto a la vida.
Sin embargo, sabemos que nuestra razón es limitada y nuestra experiencia también. No lo sabemos todo. No hemos probado todas las cosas.
La razón y la experiencia apuntan a algo superior: la Verdad. Y aquél grupo de pusilánimes discípulos de Jesús, que huyeron despavoridos cuando las autoridades detuvieron a su maestro, parece que la habían encontrado.
Aterrorizados por la cruel muerte de Jesús, a los pocos días están predicando valientemente en las calles. Dicen que Jesús ha resucitado y una locura tan grande parece no violentar su raciocinio. Al contrario, su experiencia de un encuentro con Jesús resucitado transforma positivamente sus vidas.
No serán los únicos, pues por generaciones millares de personas manifiestan haber encontrado una nueva vida al conocer la vida de Jesús.
¡Aleluya! Verdaderamente el Señor ha resucitado. Esa Verdad puede hacerte libre.
Sin embargo, sabemos que nuestra razón es limitada y nuestra experiencia también. No lo sabemos todo. No hemos probado todas las cosas.
La razón y la experiencia apuntan a algo superior: la Verdad. Y aquél grupo de pusilánimes discípulos de Jesús, que huyeron despavoridos cuando las autoridades detuvieron a su maestro, parece que la habían encontrado.
Aterrorizados por la cruel muerte de Jesús, a los pocos días están predicando valientemente en las calles. Dicen que Jesús ha resucitado y una locura tan grande parece no violentar su raciocinio. Al contrario, su experiencia de un encuentro con Jesús resucitado transforma positivamente sus vidas.
No serán los únicos, pues por generaciones millares de personas manifiestan haber encontrado una nueva vida al conocer la vida de Jesús.
¡Aleluya! Verdaderamente el Señor ha resucitado. Esa Verdad puede hacerte libre.
jueves, 21 de abril de 2011
D.S.O.
En la víspera de un Viernes Santo más, acudo a la ayuda de Albert Schweitzer, el gran teólogo, músico y benefactor de la humanidad, para acercarme a comprender el misterio de la pasión.
El doctor Schweitzer comparaba el sacrificio de Jesús con el de alguien que se lanza a los pies de un carruaje de caballos desbocado.
Jesús, al ver la locura de un mundo que iba camino del desastre, se deja pisotear para que los hombres recuperemos el rumbo y el control.
Los caballos desbocados pueden hacer mucho daño, eso lo sabía el doctor por propia experiencia. Su madre, Adele, había muerto atropellada por un caballo militar incontrolado.
La imagen que el doctor Schweitzer nos sugiere me parece tan potente (y quizás más comprensible humanamente) como otras basadas en conceptos monetaristas (pagar la multa), jurídicos (cumplir la pena) o idealistas (tocar las conciencias).
Jesús se lanzó a los pies de los caballos para frenar la locura de este mundo, confiado en que su sacrificio nos brindaba a nosotros la oportunidad de retomar las riendas de nuestras vidas y hacerlo mejor esta vez.
¿Habrá sido en vano su sacrificio?
¿Aceptas el reto del Dios de la Segunda Oportunidad?
El doctor Schweitzer comparaba el sacrificio de Jesús con el de alguien que se lanza a los pies de un carruaje de caballos desbocado.
Jesús, al ver la locura de un mundo que iba camino del desastre, se deja pisotear para que los hombres recuperemos el rumbo y el control.
Los caballos desbocados pueden hacer mucho daño, eso lo sabía el doctor por propia experiencia. Su madre, Adele, había muerto atropellada por un caballo militar incontrolado.
La imagen que el doctor Schweitzer nos sugiere me parece tan potente (y quizás más comprensible humanamente) como otras basadas en conceptos monetaristas (pagar la multa), jurídicos (cumplir la pena) o idealistas (tocar las conciencias).
Jesús se lanzó a los pies de los caballos para frenar la locura de este mundo, confiado en que su sacrificio nos brindaba a nosotros la oportunidad de retomar las riendas de nuestras vidas y hacerlo mejor esta vez.
¿Habrá sido en vano su sacrificio?
¿Aceptas el reto del Dios de la Segunda Oportunidad?
jueves, 14 de abril de 2011
Creer que reina
Esta foto me gusta. Tiene 37 años. Era el Domingo de Ramos de 1974. Estaba con mis padres, todos en pleno look "Cuéntame". Aún vivía el Dictador y España todavía era de color sepia.
En la infacia, el Domingo de Ramos se vivía con alegría: "¡Jesús Reina!". El mundo parecía ordenado, lleno de sentido, cada cosa en su sitio.
Con el paso del tiempo, cada vez resulta más difícil creer que Dios está al control. Llegan las decepciones, la amargura del desengaño, la vida misma pagando mal a sus obreros. ¿Es Jesús el Rey o vivimos en un mundo gobernado por el Absurdo?
El mismo Jesús vivió su semana de pasión, de abandono, de tortura, de aniquilación. Pero tres días después su destino se impuso: ¡resucitó! Y resucitó para reinar.
Cuanto más grande sea tu desesperación, pon tu confianza en que Jesús Reina, confía en Él como un niño y vuelve a agitar con entusiasmo palmas y palmones. Que la Experiencia y la Razón, siempre incompletas, no te roben la Verdad.
domingo, 20 de marzo de 2011
Clasicismo en el salón
Me considero una persona liberal. No solamente por talante y formación, sino principalmente por una elección consciente. Creo que la libertad debe ser la clave en las decisiones políticas, económicas y sociales.
Sin embargo, en un tema tan trascendente como es la religión, el liberalismo teológico no va conmigo. Me siento más ortodoxo que otra cosa, demasiado clásico para ser moderno.
En la Iglesia Anglicana de la que formo parte el liberalismo teológico tuvo su momento a finales del siglo XIX. Frente al conflicto entre evangélicos y anglocatólicos, los liberales parecían poseer la varita mágica del consenso. Opuestos a toda intransigencia, su apertura de mente les hacía perfectos instrumentos para mantener la unidad en la diversidad.
Pero ciento cincuenta años más tarde el liberalismo teológico ha abandonado sus virtudes conciliadoras. Su agenda es la de un radicalismo más, un nuevo polo igualmente partisano y pretencioso, celoso de sus nuevas certezas y acomodado en sus viejas dudas.
Se ha vuelto criticón, mirando por encima del hombro a quienes no se unen a su lobby; falto de liberalidad, sustituyendo su tradicional generosidad por esnobismo.
Decididamente no me sienta ese traje, aunque tenga más o menos querencia por lo que lleva escrito en su etiqueta. Decía John Locke que la coherencia es una virtud de las mentes pequeñas, así que yo prefiero expandir mi mente.
No creo en la necesidad de la coherencia semántica. Aún siendo liberal mi militancia religiosa no está en las filas del liberalismo teológico sino en el anglicanismo clásico.
No creo en la necesidad de la coherencia semántica. Aún siendo liberal mi militancia religiosa no está en las filas del liberalismo teológico sino en el anglicanismo clásico.
Haciendo mías las palabras de C. S. Lewis, me siento un mero cristiano viviendo en el salón del anglicanismo ortodoxo.
jueves, 10 de febrero de 2011
Gracias por Johnny
Leí un comentario muy políticamente incorrecto en la red, pero no me resisto a copiarlo:
"Lord, give us back Johnny Cash and we'll give you Justin Bieber".
Quien lo escribió se pasó tres pueblos, de acuerdo, aunque su petición está en línea con algunas de las oraciones más agresivamente sinceras de los Salmos.
Bromas aparte, no conozco mejor antídoto contra la desesperanza que Johnny Cash.
Siempre que mi fe se tambalea, ahí está Johnny Cash para recordarme que nada me debe Dios sino que yo le debo todo a Él.
Señor, gracias por darnos a Johnny, y suerte para su hija Rosanne, nominada este domingo a un premio Grammy por "The List".
************************************************
(Adaptación de la letra)
¿Porqué yo?
Qué habré hecho Señor
Para que tu bendición
Se posara en mí
Explícame
Qué misterio de amor
Te llevó a salvar
Al más vil pecador.
Muéstrame Cristo qué debo hacer
Sé que Cristo moriste por mí
Sé que ahora indigno yo soy
Dime Cristo qué debo hacer
Pruébame
Si crees que hay
Forma de devolver
Lo que de ti recibí
Puede ser
Que yo deba mostrar
Con mi ejemplo contar
Lo que hiciste en mí
jueves, 20 de enero de 2011
Puertas abiertas
Hace años que me preocupa el tema de los niños que viven en las prisiones en algunos países de América Latina. Es una realidad totalmente injusta contra la que hay que luchar.
Es una aberración que un niño viva su infancia en prisión porque papá o mamá han sido condenados y no tiene ningún otro lugar donde vivir. La prisión no puede ser nunca un hogar, aunque en ella se reúna toda la familia; porque la vida en familia se caracteriza por la privacidad y la prisión es precisamente la antítesis de la privacidad.
Uno de los mejores ejemplos de lucha para dar una vida digna a los niños con padres presos es la Casa Dorcas en Tijuana (México). Aún viven 500 niños en las prisiones de Tijuana. Ningún hogar infantil acepta a los niños de las prisiones. Excepto la Casa Dorcas.
Allí el trabajo abnegado de educadores y voluntarios ha permitido que, desde hace casi diez años, muchos niños y niñas hayan encontrado un hogar y un futuro fuera de la prisión. Actualmente viven en la Casa Dorcas 40 niños y niñas entre los 2 y los 18 años.
La iniciativa para construir y sostener económicamente a la Casa Dorcas proviene de la Catedral Anglicana de San Diego (USA). Es una congregación muy numerosa y activa, comprometida con Jesús y con su prójimo, encarnando el mensaje del Evangelio. Es también una congregación inclusiva, con más de un 30% de sus miembros gays, y este dato me ha hecho reflexionar.
Teológicamente me siento una persona más bien tradicional, pero he captado el mensaje. Sin el compromiso de los gays cristianos de San Diego, hoy 40 niños de Tijuana seguirían viviendo una infancia y adolescencia entre rejas.
Creo que Dios nos está hablando, en este mundo tan interconectado, diciéndonos que cerrar las puertas de la Iglesia a un determinado colectivo puede significar echar el cerrojo al futuro de muchos inocentes.
Como Pedro en la visión que se narra en Hechos 10, acaso a la Iglesia le haya llegado la hora de repensar seriamente si tiene el derecho de llamar a alguien "inmundo".
Es una aberración que un niño viva su infancia en prisión porque papá o mamá han sido condenados y no tiene ningún otro lugar donde vivir. La prisión no puede ser nunca un hogar, aunque en ella se reúna toda la familia; porque la vida en familia se caracteriza por la privacidad y la prisión es precisamente la antítesis de la privacidad.
Uno de los mejores ejemplos de lucha para dar una vida digna a los niños con padres presos es la Casa Dorcas en Tijuana (México). Aún viven 500 niños en las prisiones de Tijuana. Ningún hogar infantil acepta a los niños de las prisiones. Excepto la Casa Dorcas.
Allí el trabajo abnegado de educadores y voluntarios ha permitido que, desde hace casi diez años, muchos niños y niñas hayan encontrado un hogar y un futuro fuera de la prisión. Actualmente viven en la Casa Dorcas 40 niños y niñas entre los 2 y los 18 años.
La iniciativa para construir y sostener económicamente a la Casa Dorcas proviene de la Catedral Anglicana de San Diego (USA). Es una congregación muy numerosa y activa, comprometida con Jesús y con su prójimo, encarnando el mensaje del Evangelio. Es también una congregación inclusiva, con más de un 30% de sus miembros gays, y este dato me ha hecho reflexionar.
Teológicamente me siento una persona más bien tradicional, pero he captado el mensaje. Sin el compromiso de los gays cristianos de San Diego, hoy 40 niños de Tijuana seguirían viviendo una infancia y adolescencia entre rejas.
Creo que Dios nos está hablando, en este mundo tan interconectado, diciéndonos que cerrar las puertas de la Iglesia a un determinado colectivo puede significar echar el cerrojo al futuro de muchos inocentes.
Como Pedro en la visión que se narra en Hechos 10, acaso a la Iglesia le haya llegado la hora de repensar seriamente si tiene el derecho de llamar a alguien "inmundo".
lunes, 17 de enero de 2011
Alzando la mirada
He acabado de leer Los Pilares de la Tierra, de Ken Follet, una obra sobre la construcción de una catedral gótica en la Inglaterra medieval. Las estadísticas sobre este libro son impresionantes: uno de cada ocho españoles lo ha comprado y también uno de cada sesenta habitantes del planeta. ¡Alucinante!
Claro que no es literatura de vanguardia, pero el libro apunta en la misma dirección que las catedrales: a lo alto, más allá (aún siendo Follet ateo confeso). Tras describir existencias cotidianas con sus miserias y sus glorias, culmina con la gran catedral por fin consagrada y radiante en su esplendor.
Como es un libro muy voluminoso he tardado bastante tiempo en leerlo. Sus personajes me han acompañado en varios meses de mi vida, compartiendo yo también con ellos mis glorias y mis miserias.
Ahora que lo he acabado no dejo de pensar en ese más allá al que apuntan las catedrales, esa vida trascendente que envuelve nuestra vida cotidiana y le da sentido.
Cuando el ser humano ha puesto su vista en el horizonte o ha alzado la mirada al cielo, su vida se ha dignificado. Telescopios, microscopios y brújulas nos han llevado a romper fronteras y a humanizar nuestra existencia.
Las catedrales son un monumento a la grandeza del hombre que las ha construído y a la grandeza de Dios, quien ha puesto en nosotros esa inquietud por la trascendencia.
¡Qué pena cuando el ser humano sólo mira el polvo de sus zapatos!
Claro que no es literatura de vanguardia, pero el libro apunta en la misma dirección que las catedrales: a lo alto, más allá (aún siendo Follet ateo confeso). Tras describir existencias cotidianas con sus miserias y sus glorias, culmina con la gran catedral por fin consagrada y radiante en su esplendor.
Como es un libro muy voluminoso he tardado bastante tiempo en leerlo. Sus personajes me han acompañado en varios meses de mi vida, compartiendo yo también con ellos mis glorias y mis miserias.
Ahora que lo he acabado no dejo de pensar en ese más allá al que apuntan las catedrales, esa vida trascendente que envuelve nuestra vida cotidiana y le da sentido.
Cuando el ser humano ha puesto su vista en el horizonte o ha alzado la mirada al cielo, su vida se ha dignificado. Telescopios, microscopios y brújulas nos han llevado a romper fronteras y a humanizar nuestra existencia.
Las catedrales son un monumento a la grandeza del hombre que las ha construído y a la grandeza de Dios, quien ha puesto en nosotros esa inquietud por la trascendencia.
¡Qué pena cuando el ser humano sólo mira el polvo de sus zapatos!
lunes, 27 de diciembre de 2010
Nuestro cántico
¡Llegó Navidad! Ha sido maravilloso poderla celebrar en la Catedral Anglicana de San Mateo en Dallas. En el servicio hispano de Nochebuena pudimos entonar como himno de despedida el villancico "Pero mira cómo beben los peces en el río", en medio de la sobriedad de esa histórica sede episcopal. ¡Así de eclécticos somos los anglicanos!
En la foto que ilustra este comentario puede verse a mis dos hijas junto al belén de la catedral. Que Dios las ayude a crecer en la fe, para que puedan entonar de corazón aquella inspirada estrofa que escribió el Rvdmo. Juan Bautista Cabrera: "Y el cantar de gloria que se oyó en Belén sea nuestro cántico también".
¡Feliz Navidad para tod@s!
martes, 21 de diciembre de 2010
Jóvenes Eternos
El encuentro anual de jóvenes anglicanos tuvo lugar en Madrid los días 17, 18 y 19 de diciembre. Fue un gran tiempo de convivencia para jóvenes de trasfondos muy distintos.
Los jóvenes estudiaron juntos temas como la exclusión social, la vida en comunidad, la religión como relación, la coherencia entre fe y actos, entre otros.
Siempre me sorprende el grupo tan diverso que llegamos a reunir cada año. Nuestra flexibilidad nos permite convocar a jóvenes quinceañeros y a quienes les doblan la edad, a ordenados en la Iglesia católica y a muchachos magrebíes, a chilenos, ecuatorianos, brasileños y filipinos, a veces a más mujeres que hombres o viceversa, etc.
Los jóvenes estudiaron juntos temas como la exclusión social, la vida en comunidad, la religión como relación, la coherencia entre fe y actos, entre otros.
Al volver a casa, una frase destacaba unánime en todos los comentarios vertidos en el face: "¡Qué guay, todos juntos!".
TODOS JUNTOS, la expresión más repetida.
TODOS JUNTOS, la expresión más repetida.
sábado, 4 de diciembre de 2010
¿Quién?
Spencer Tracy y Katharine Hepburn eran una pareja cinematográfica increíble. Me gustaban los dos, pero quizás aún más él. Su última película, pocos días antes de la muerte de Tracy, fue "Adivina quién viene a cenar esta noche" (1967). En una casa progre se presenta a cenar por sorpresa el desconocido prometido de la hija. Es un hombre negro.
Nunca se está preparado para la forma en la que Dios envía bendición. ¡Nuestros prejuicios son tan grandes! Las multitudes se siguen poniendo en manos de demagogos, los enfermos en manos de curanderos, los dóciles a los pies de tiranos, pero el mundo sigue clamando. Nadie está satisfecho.
¿Tanto nos cuesta reconocer al Buen Samaritano? Estamos en Adviento, un tiempo para recordar el nombre del amigo que no nos abandona en los tiempos difíciles, o del desconocido que se para a ayudarnos cuando nuestro coche no arranca. Quizás tiene un nombre exótico como Mohamed o Vladimir, pero seguro que se trata de un nombre compuesto. Su segundo nombre siempre es Emmanuel, Dios con nosotros.
Nunca se está preparado para la forma en la que Dios envía bendición. ¡Nuestros prejuicios son tan grandes! Las multitudes se siguen poniendo en manos de demagogos, los enfermos en manos de curanderos, los dóciles a los pies de tiranos, pero el mundo sigue clamando. Nadie está satisfecho.
¿Tanto nos cuesta reconocer al Buen Samaritano? Estamos en Adviento, un tiempo para recordar el nombre del amigo que no nos abandona en los tiempos difíciles, o del desconocido que se para a ayudarnos cuando nuestro coche no arranca. Quizás tiene un nombre exótico como Mohamed o Vladimir, pero seguro que se trata de un nombre compuesto. Su segundo nombre siempre es Emmanuel, Dios con nosotros.
martes, 23 de noviembre de 2010
El reto del obispo Carlos (y nuestro)
Vale, es un video un poco antiguo (noviembre 2009), pero los términos del debate siguen siendo los mismos. ¿Somos significativos los cristianos para nuestros vecinos o bien nuestros rituales, biblias y enseñanza moral no comunican ya nada a nadie? ¿Estamos construyendo comunidades acogedoras, donde la aceptación sea la base desde la que crecer a la altura de Cristo, o cada vez resultamos más soberbios y excluyentes incluso con los cristianos que piensan diferente a nosotros?
La voz de Carlos, obispo anglicano de Madrid, suena desde luego bien diferente a la de otros obispos a los que estamos acostumbrados a oír. La Iglesia anglicana española lleva 130 años presentando a nuestra sociedad una forma respetuosa y auténtica de seguimiento a Cristo. Sus congregaciones tienen una vitalidad creciente pero son numéricamente poco significativas. Después de 40 años de nacionalcatolicismo, la transición religiosa en España aún está por realizarse.
El católico descreído, cuando pierde su fe (muchas veces su fe en la Iglesia católica), no la busca en ninguna otra parte. Como en el chiste, responde así a quien le habla de Dios con otra voz y desde otro lugar: "Si no creo en mi Iglesia, que es la verdadera, ¿cómo voy a creer en la tuya que es la falsa?"
Ése es el reto para el anglicanismo en España: romper los esquemas trasnochados y paralizantes, ser relevantes para que la sociedad recupere la esperanza, y que así cada persona se aventure a vivir una relación personal con Jesucristo. Tela marinera Don Carlos!
domingo, 7 de noviembre de 2010
¿Qué hace él allí?
Esta imagen sugiere muchos comentarios. Anímate a escribir algunos para que todos podamos leer tus impresiones.
PD: Viendo que las personas visitan la página pero no dejan comentarios, tomaré mi turno y escribiré yo uno.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Imposible pero imprescindible
La Iglesia anglicana en España (www.anglicanos.org) me ha pedido que prepare un seminario sobre "Vida en el Espíritu" especialmente dirigido a los líderes laicos de la Iglesia. Traducido al lenguaje secular, la propuesta es cómo animar a que los cristianos comprometidos con su parroquia se dejen llevar por el mismo carácter que Jesús tenía.
Hablando con confianza, intentar vivir como Jesús lo haría es una experiencia condenada al fracaso; pero a la vez es una experiencia imprescindible. Nada hace más creíble el Evangelio que ver que como alguien fracasa intentando vivirlo. Nada te acerca más a Jesús que la imposibilidad de ponerte a su nivel y la necesidad de perdón y reconciliación.
Esa fue la experiencia de Martin Lutero y su autenticidad revolucionó a la cristiandad de la época. Lutero escribió: “Cuando me miro a mí mismo, no logro ver cómo puedo ser salvo. Pero cuando miro a Jesús no logro ver cómo puedo perderme”.
De eso vamos a estar hablando en Madrid. ¿Te apuntas?
Hablando con confianza, intentar vivir como Jesús lo haría es una experiencia condenada al fracaso; pero a la vez es una experiencia imprescindible. Nada hace más creíble el Evangelio que ver que como alguien fracasa intentando vivirlo. Nada te acerca más a Jesús que la imposibilidad de ponerte a su nivel y la necesidad de perdón y reconciliación.
Esa fue la experiencia de Martin Lutero y su autenticidad revolucionó a la cristiandad de la época. Lutero escribió: “Cuando me miro a mí mismo, no logro ver cómo puedo ser salvo. Pero cuando miro a Jesús no logro ver cómo puedo perderme”.
De eso vamos a estar hablando en Madrid. ¿Te apuntas?
domingo, 17 de octubre de 2010
Vela por nosotros
Esta mañana estábamos en la Iglesia invocando la protección de Dios para un gran amigo que tiene que salir por tres meses de viaje. Pronuncié la solemne bendición del Libro de Oración Común de 1928 pidiendo protección al Dios del cielo para quienes deben atravesar las aguas. Fue bonito y emotivo.
Pero esta noche, en la intimidad de mi hogar, mientras mi familia duerme y todo está en silencio, aún más valiosa que esa bendición sacramental se me antoja la canción-oración de Pedro Guerra.
El Dios a quien pedimos que vele por nosotros no es otro que el Dios sufriente. No acudimos a un Dios omnipotente sentado en un trono distante. Clamamos al Dios cercano a las víctimas de toda injusticia, el que sigue al lado de los perdedores, al que no da su causa por perdida.
Algunos pueden percibir un punto de ironía en la invocación de Pedro Guerra a que ese Dios fuera de su trono sea quien vele por nosotros. Pero a mí me parece el único Dios real, por eso acudo a Él.
Tú, oh Dios, justo y generoso, que conoces el dolor y la derrota, que vives en propia carne el sufrimiento de este mundo, sigue velando por mi amigo y acompáñalo en su viaje.
"Alguien lo vio
en el bolsillo de la nigeriana
que embarazada
atravesó el estrecho.
Alguien lo vio
buscando un hueco entre los refugiados
que en Ingushetia
son como deshechos.
Vela por nosotros
y por nosotras, vela.
Muchas y muchos
creen que existe
y, justo
y generoso,
vela por nosotras
y por nosotros
dicen que vela.
Alguien lo vio
en la mirada del muchacho negro
que lleva al hombro
un arma de combate.
Alguien lo vio
en los burdeles sucios de Manila
junto a la niña
que vendió su padre.
Vela por nosotros…
Y es que somos iguales.
Todas y todos, sí,
somos iguales
ante sus ojos.
Alguien lo vio
entre los huesos de las mexicanas,
desperdigados
por todo el desierto.
Alguien lo vio
cuando el sicario se guardó el revolver
y entre los coches
descansaba el muerto.
Vela por nosotros…"
Pero esta noche, en la intimidad de mi hogar, mientras mi familia duerme y todo está en silencio, aún más valiosa que esa bendición sacramental se me antoja la canción-oración de Pedro Guerra.
El Dios a quien pedimos que vele por nosotros no es otro que el Dios sufriente. No acudimos a un Dios omnipotente sentado en un trono distante. Clamamos al Dios cercano a las víctimas de toda injusticia, el que sigue al lado de los perdedores, al que no da su causa por perdida.
Algunos pueden percibir un punto de ironía en la invocación de Pedro Guerra a que ese Dios fuera de su trono sea quien vele por nosotros. Pero a mí me parece el único Dios real, por eso acudo a Él.
Tú, oh Dios, justo y generoso, que conoces el dolor y la derrota, que vives en propia carne el sufrimiento de este mundo, sigue velando por mi amigo y acompáñalo en su viaje.
"Alguien lo vio
en el bolsillo de la nigeriana
que embarazada
atravesó el estrecho.
Alguien lo vio
buscando un hueco entre los refugiados
que en Ingushetia
son como deshechos.
Vela por nosotros
y por nosotras, vela.
Muchas y muchos
creen que existe
y, justo
y generoso,
vela por nosotras
y por nosotros
dicen que vela.
Alguien lo vio
en la mirada del muchacho negro
que lleva al hombro
un arma de combate.
Alguien lo vio
en los burdeles sucios de Manila
junto a la niña
que vendió su padre.
Vela por nosotros…
Y es que somos iguales.
Todas y todos, sí,
somos iguales
ante sus ojos.
Alguien lo vio
entre los huesos de las mexicanas,
desperdigados
por todo el desierto.
Alguien lo vio
cuando el sicario se guardó el revolver
y entre los coches
descansaba el muerto.
Vela por nosotros…"
sábado, 16 de octubre de 2010
El obispo Beach
¿Qué es un obispo? Es un sucesor de los apóstoles, ahí es nada. Suceder a alguien siempre es complicado, así que suceder a un apóstol debe ser dificilísimo. Si además hemos de hacer caso del consejo de Pablo un obispo debería ser casi, casi un superhombre:
"Es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?; que no sea un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito".
La pasada semana fue ordenado obispo de la Diócesis anglicana del sur de USA el reverendo Foley Beach. Lo que diferencia una elección de obispo en la Iglesia católica y en la Iglesia anglicana es el elemento democrático. Escoger siempre es difícil. El catolicismo prefiere dejar la elección al criterio del Papa. Por contra, la Iglesia anglicana confía en que el Espíritu de Dios se mueve en Su Iglesia y deja la elección a los fieles de la diócesis. Dos concepciones muy diferentes de entender dónde está la autoridad de Dios: en un sólo hombre o en el pueblo.
Si quieres ver cómo fue la consagración de Obispo Beach puedes mirar este link:
http://www.anglican.tv/content/bishop-foley-beach-consecration-part-i
"Es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?; que no sea un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito".
La pasada semana fue ordenado obispo de la Diócesis anglicana del sur de USA el reverendo Foley Beach. Lo que diferencia una elección de obispo en la Iglesia católica y en la Iglesia anglicana es el elemento democrático. Escoger siempre es difícil. El catolicismo prefiere dejar la elección al criterio del Papa. Por contra, la Iglesia anglicana confía en que el Espíritu de Dios se mueve en Su Iglesia y deja la elección a los fieles de la diócesis. Dos concepciones muy diferentes de entender dónde está la autoridad de Dios: en un sólo hombre o en el pueblo.
Si quieres ver cómo fue la consagración de Obispo Beach puedes mirar este link:
http://www.anglican.tv/content/bishop-foley-beach-consecration-part-i
lunes, 27 de septiembre de 2010
Mi felicidad en el otro
Para un cristiano se hace un tanto difícil charlar con un seguidor de la filosofía objetivista. El uso que hacen de palabras como "racional" o egoísmo" choca con su uso coloquial y más aún con el uso que le damos los cristianos. Voy a intentar resumir el problema.
Para un objetivista, todas las acciones racionales (sean buenas o malas) se hacen con el propósito de beneficiar a uno mismo. Si perjudican a uno mismo, entonces no son racionales.
Partiendo de ahí, consideran racional el egoísmo y dicen que cualquier buena acción racional es egoísta y produce el mayor beneficio para quien la realiza.
Los cristianos sin embargo aspiramos siempre a beneficiar a los demás, utilizamos con normalidad conceptos como altruismo o sacrificio, y no entramos a considerar el beneficio propio que obtenemos con nuestras buenas acciones.
¿Es posible una síntesis? Creo que sí. Un objetivista puede amar tanto a su prójimo que encuentre que el mejor beneficio para si mismo, lo que le haga más feliz, sea beneficiar al otro. Del mismo modo, el cristiano sabe que su felicidad está en cumplir la voluntad de Dios y amar al prójimo, no puede ser feliz defraudando a su Dios y dando la espalda a su hermano.
En esta senda estrecha podemos caminar juntos y entendernos.
Para un objetivista, todas las acciones racionales (sean buenas o malas) se hacen con el propósito de beneficiar a uno mismo. Si perjudican a uno mismo, entonces no son racionales.
Partiendo de ahí, consideran racional el egoísmo y dicen que cualquier buena acción racional es egoísta y produce el mayor beneficio para quien la realiza.
Los cristianos sin embargo aspiramos siempre a beneficiar a los demás, utilizamos con normalidad conceptos como altruismo o sacrificio, y no entramos a considerar el beneficio propio que obtenemos con nuestras buenas acciones.
¿Es posible una síntesis? Creo que sí. Un objetivista puede amar tanto a su prójimo que encuentre que el mejor beneficio para si mismo, lo que le haga más feliz, sea beneficiar al otro. Del mismo modo, el cristiano sabe que su felicidad está en cumplir la voluntad de Dios y amar al prójimo, no puede ser feliz defraudando a su Dios y dando la espalda a su hermano.
En esta senda estrecha podemos caminar juntos y entendernos.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Abismos
Me impresiona la profundidad de la fe de Amado Nervo. Me uno a él cuando se siente abrumado por el regalo de un dolor transformador, aunque yo no me veo capaz de exclamar "¡No me lo quites!" Estoy pasando por una experiencia dolorosa y aleccionadora, y creo que no soy tan buen fajador.
Yo soy tan poca cosa, que ni un dolor merezco...
Mas tú, Padre, me hiciste merced de un gran dolor.
Ha un año que lo sufro, y un año ya que crezco por él en estatura espiritual, Señor.
¡Oh Dios, no me lo quites! Él es la sola puerta
de luz que yo vislumbro para llegar a Ti...
En lo que sí coincido plenamente con el poeta es en encontrar más fácilmente a Jesús en mi propio abismo que en la infinitud del espacio.
Jesús no vino del mundo de «los cielos». Vino del propio fondo de las almas;
de donde anida el yo: de las regiones
internas del Espíritu.
¿Por qué buscarle encima de las nubes?
Las nubes no son el trono de los dioses.
¿Por qué buscarle en los candentes astros?
Llamas son como el sol que nos alumbra,
orbes, de gases inflamados... Llamas
nomás. ¿Por qué buscarle en los planetas?
Globos son como el nuestro, iluminados
por una estrella en cuyo torno giran.
Jesús vino de donde
vienen los pensamientos más profundos
y el más remoto instinto.
No descendió: emergió del océano
sin fin del subconsciente;
volvió a él, y ahí está, sereno y puro.
Era y es un eón. El que se adentra
osado en el abismo
sin playas de sí mismo,
con la luz del amor, ése le encuentra.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Hasta Dios mantiene las distancias con los orgullosos
"Aunque el Señor está en lo alto, se fija en el hombre humilde y reconoce de lejos al orgulloso" (Salmo 138: 6)
Esta semana falleció una muchacha de mi generación, Montse López, después de un año y pico luchando contra el cáncer. Aprendí cosas de Montse, aunque no siempre las he aplicado, así que casi es como si no las hubiese aprendido. Ella era humilde y servía a los demás con alegría. Yo demasiadas veces he chocado con mi orgullo herido como obstáculo para servir con la misma generosidad que Montse lo hacía.
Montse, a ver si desde el cielo me echas una mano y aprendo a vivir siempre la vida con el mismo espíritu que tú tenías, el de Jesús de Nazaret.
Esta semana falleció una muchacha de mi generación, Montse López, después de un año y pico luchando contra el cáncer. Aprendí cosas de Montse, aunque no siempre las he aplicado, así que casi es como si no las hubiese aprendido. Ella era humilde y servía a los demás con alegría. Yo demasiadas veces he chocado con mi orgullo herido como obstáculo para servir con la misma generosidad que Montse lo hacía.
Montse, a ver si desde el cielo me echas una mano y aprendo a vivir siempre la vida con el mismo espíritu que tú tenías, el de Jesús de Nazaret.
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